27 mayo, 2025
La autoestima es la percepción que una persona tiene de sí misma: cómo se valora, se respeta y se cuida. En la infancia, esta percepción no surge espontáneamente. Se cultiva, se construye y, sobre todo, se refleja en el espejo emocional que representan las figuras de cuidado.
Especialmente durante los primeros años de vida, el vínculo afectivo entre madre, padre e hijo o hija actúa como un molde emocional. Cuando ese vínculo está lleno de confianza, afecto, coherencia y escucha, se forma una autoestima sólida que protege al niño o niña frente a riesgos externos, como el abuso sexual infantil.
El apego seguro entre madre e hijo no solo da seguridad física, sino también seguridad emocional. Cuando un niño se siente visto, escuchado y amado por su madre (o cuidador principal), construye una imagen interna de sí mismo como alguien valioso y digno de protección.
Ese sentimiento no es abstracto: se manifiesta en la forma en que el niño o niña se defiende, dice “no” a situaciones incómodas, busca ayuda cuando la necesita y comunica lo que le ocurre.
El fortalecimiento de la autoestima se ancla aquí, en esa relación cotidiana de afecto genuino.
Una autoestima fuerte permite al niño o niña reconocer sus emociones, tener límites claros, identificar situaciones que le incomodan y, lo más importante, expresar cuando se siente en peligro.
Cuando una niña o un niño ha aprendido desde casa que su cuerpo es suyo, que tiene derecho a decir “no” y que puede confiar en sus padres para hablar de lo que le pasa, las posibilidades de ser víctima de abuso sexual se reducen considerablemente.
Un ejemplo de esto es:
Un vínculo afectivo protector es una relación emocional entre adulto y niño basada en cinco pilares:
Este tipo de vínculo no solo nutre la autoestima, sino que permite que el niño se acerque a sus padres incluso en las situaciones más difíciles.
Según el informe de la Fundación SURA y de UNICEF, cuando los niños tienen un entorno familiar donde se sienten protegidos, se reduce su vulnerabilidad ante situaciones de riesgo como el abuso.
La autoestima funciona como escudo psicológico. No impide el riesgo, pero mejora la capacidad del niño para detectar comportamientos inapropiados, decir “no” sin culpa, reconocer señales de alarma y buscar ayuda inmediatamente.
Aunque ambos padres son esenciales, múltiples investigaciones han identificado que, especialmente en la primera infancia, el vínculo madre-hijo suele ser más intenso por cuestiones biológicas y de crianza.
Algunas formas prácticas de fortalecer este vínculo:
Un niño o niña con baja autoestima es más propenso a ser manipulado, chantajeado o silenciado por un abusador.
¿Por qué?
Porque el niño no se siente digno de respeto, cree que lo que le pasa es su culpa, ha aprendido a obedecer sin cuestionar y/o porque no confía en los adultos para pedir ayuda.
Por eso, fortalecer la autoestima es prevención primaria del abuso sexual infantil. Es actuar antes de que ocurra el daño.
El niño con una buena autoestima se expresa con claridad y confianza, sabe decir que algo no le gusta y acepta elogios con naturalidad. Además, tiene buen manejo emocional, busca ayuda cuando la necesita y reconoce su cuerpo como propio y valioso.
Estos indicadores también muestran que el vínculo familiar está fortalecido y que ese niño tiene herramientas para protegerse.
Si notas que tu hijo se siente inseguro, evita expresar críticas destructivas. El primer paso es fortalecer el vínculo afectivo, y desde ahí trabajar con acciones puntuales como:
Según UNICEF, la confianza que los niños tienen en sus padres es uno de los factores más poderosos para prevenir el abuso sexual infantil.
Un niño que confía en sus cuidadores no guarda secretos peligrosos, porque sabe que puede hablar y será escuchado.
Y esa confianza nace, una vez más, del vínculo afectivo y del fortalecimiento de la autoestima.
Iniciativas como las que menciona Apolitical muestran que las clases para padres y madres son altamente efectivas para la prevención del abuso.
Allí se trabaja en cómo mejorar la comunicación, reconocer señales de alerta y fomentar la autoestima en los hijos.
La Fundación Red contra el Abuso Sexual Infantil ofrece programas que ayudan a los cuidadores a crear entornos protectores desde el hogar.
¿Qué no debemos hacer?
Evitar ciertos errores comunes puede marcar una gran diferencia:
El fortalecimiento de la autoestima no es un lujo emocional. Es una herramienta de prevención.
Los vínculos afectivos fuertes —especialmente con mamá, papá o los cuidadores— son el mejor terreno para sembrar una autoestima firme, resistente y capaz de proteger a los niños de los peligros externos, incluyendo el abuso sexual infantil.
Proteger empieza en casa, con gestos diarios de respeto, escucha y afecto.
¿Qué puedes hacer hoy?
Conoce más en https://redcontraelabusosexual.org
© Fundación Red Todos los derechos reservados 2022 | Diseñado IconoVirtual