El juego y la prevención del Abuso Sexual Infantil (ASI)
Durante varias generaciones, el juego fue considerado una actividad de ocio y de diversión propia de los niños y niñas. Expresiones como “no hace más sino jugar”, “sólo está ahí perdiendo el tiempo” aún suelen escucharse en muchos hogares, ignorando los beneficios del juego en los procesos de aprendizaje y desarrollo afectivo-emocional, especialmente durante la infancia y adolescencia.
¿Qué beneficios tiene el juego?
Existen abundantes estudios académicos y científicos que dan cuenta de los beneficios que conlleva el juego en el desarrollo de habilidades en diferentes momentos de la vida, dado que motiva y facilita el aprendizaje. A continuación enumeramos algunos de ellos:
- Facilita la comprensión y adherencia a las normas.
- Mejora e incrementa el tiempo de concentración.
- Permite el desarrollo de la consciencia del trabajo en equipo (según las normas del juego).
- Genera una aproximación a la resolución de conflictos.
- Impulsa la expresión y gestión de emociones.
- Fortalece los vínculos afectivos (especialmente con la familia).
- Facilita las interacciones sociales.
¿Y si al juego le sumamos la oportunidad de prevenir la violencia sexual? No cabe duda, es una oportunidad excepcional.
Prevención del abuso sexual desde la lúdica
Los padres de familia y cuidadores protegen a los niños y las niñas de golpes, caídas o accidentes en casa; se toman algunas medidas de protección y advertencias como ‘no corras’, ‘camina de mi mano’, ‘no hables con personas desconocidas’, mas ¿cómo alertar acerca del abuso sexual? ¿qué hacer? Aunque no hay una única receta que asegure que un menor de edad no será agredido, sí es necesario tomar medidas de cuidado, fomentar en los infantes y adolescentes habilidades de autoprotección para que, en caso de que se presente una situación de riesgo, puedan actuar de una manera pronta para pedir ayuda y advertir lo que sucede.
¿Cómo abordar el tema con los niños y niñas? Lo indispensable, es comprender que todos estamos expuestos a estas situaciones, lamentablemente no hay nadie que sea inmune, así que todos debemos adoptar medidas tempranas en familia y establecimientos educativos. Posteriormente, los adultos debemos esmerarnos en aprender e identificar qué es, la forma en que se presenta y las pautas básicas de prevención del abuso sexual; y luego, ¡a jugar! La Fundación Red ha creado material pedagógico para que, a partir del juego y la lectura, las familias afiancen la confianza, la comunicación y construyan estrategias para buscar ayuda en caso de ser necesario. Te vamos a compartir algunas de ellas:
- Cuento “Los Pequeños Valientes”: Yako, Lila y la profesora Alexandra son sus protagonistas, nos enseñan que valientes son aquellos que, tras vivir experiencias de abuso sexual, rompen el secreto, vencen sus miedos y buscan ayuda. También aprendemos que los padres de familia que le creen a sus hijos cuando hablan de algún escenario de abuso y toman las medidas necesarias para protegerlos -asimismo, el ser un ciudadano que vela por la protección de la infancia y adolescencia-, también los convierte en valientes. Con ellos aprendemos las partes del cuerpo, las partes privadas, algunas conductas que son abusivas y a quién acudir en caso de que alguien nos haga sentir incómodos.
- Podemos leer este cuento de forma dinámica: en familia, por turnos, imaginando diferentes escenarios y finales, haciendo algunas preguntas; por ejemplo, ¿Cómo crees que se siente Yako? ¿Podemos guardar secretos? ¿Cómo se llaman las partes privadas del cuerpo? ¿Quién puede ver nuestro cuerpo? ¿Nos pueden tomar fotografías de nuestro cuerpo? ¿Qué podemos hacer si un amigo/a nos cuenta que está triste? ¿Quién me puede ayudar? ¿Cómo pido ayuda? Así les permitiremos comprender normas de seguridad y cómo actuar en caso de peligro.

• Cuento “Lisi y Los Pequeños Valientes por Colombia”: Las formas en que los niños, niñas y adolescentes pueden ser agredidos son tan variadas, que este segundo cuento permite en compañía de Lisi, Yako, Lila y la profesora Alexandra, aprender acerca de otras modalidades de abuso tales como el sexting y la explotación sexual. Al igual que el cuento anterior, lo ideal es leerlo en familia, después de lo cual y a través de dinámicas como ‘tingo, tingo, tango’ o ‘piedra, papel o tijera’, juntos reflexionen acerca de normas de seguridad incluyendo preguntas tales como: ¿Qué amigos acepto en redes sociales? ¿A quién le doy mi información personal por medio de Internet? ¿Acepto amigos sin contarle a mis papás? ¿Guardamos secretos? ¿Envío fotografías o videos por teléfono? ¿Está bien que alguien me de regalos u otras cosas por ver o tocar mi cuerpo? Si un amigo/a está en peligro ¿Qué puedo hacer para ayudarlo/a? Estas preguntas tienen el propósito de orientar el comportamiento en caso de peligro, desarrollar la empatía y establecer parámetros de seguridad, los cuales son fundamentales cuando de autocuidado se trata.

• Lotería “Cuido y Protejo mi Cuerpo”: Usualmente jugamos a la lotería, competimos por la primera persona que logre completar el tablero con las fichas que van saliendo o el primero que logre completar las fichas en el sentido horizontal. En nuestra lotería aplicamos las mismas reglas, con la diferencia de que encontrarás que cada ficha describe un hábito saludable o pauta de autocuidado, como por ejemplo practicar un deporte, cerrar la puerta de la habitación al momento de cambiarnos la ropa, entre otras; de manera que podemos reforzar estos comportamientos al asignar puntos para quien cumpla cada una de esas pautas, entonces ganará quien complete el tablero y tenga el máximo puntaje. Seguramente encontraremos que algunos de esos hábitos están por desarrollar, así que lo ideal es diseñar un plan sencillo para lograr esa tarea, como es el caso de levantar los juguetes del piso o comer verduras, todo ello ajustado por supuesto a la edad del niño/a.

• Rompecabezas “Partes del Cuerpo Humano”: Las rondas infantiles son un mecanismo muy utilizado en la enseñanza de las partes del cuerpo, sólo que estas no incluyen las partes privadas o las áreas genitales. Es indispensable que así como educamos para que sepan dónde están los ojos o que no debemos tocarlos con las manos sucias, también es necesario que les dejemos saber cuáles son las partes privadas del cuerpo: vulva, vagina, pecho, pene y glúteos. La importancia de esto es que ellos aprendan a señalar correctamente las partes donde han sido o han podido ser transgredidos, en caso tal de que se presente una situación de riesgo relacionada al abuso sexual. - Este rompecabezas es muy sencillo, puesto que en su primer nivel están los niños con ropa, así que podemos hablar de la importancia de las prendas de vestir. En un segundo nivel están los niños en ropa interior, así que a propósito de ello, podemos hablar acerca de normas de privacidad, tales como: no salir de la habitación en ropa interior y nadie debe vernos en ropa interior. En el último nivel, los niños están sin ropa, así que podemos conversar de la desnudez, y podemos implementar preguntas como: ¿Quién nos puede ver desnudos? ¿Qué hacer si alguien nos pide que nos quitemos la ropa? ¿Qué hacer si una persona nos muestra su cuerpo sin ropa?, entre otras normas de protección.
- Dominó de Emociones: Unir las expresiones es la forma de practicar este juego. Sin embargo, podemos modificarlo a través de explorar situaciones que hayan evocado la expresión que está disponible en el tablero. Además, podremos hablar de situaciones que nos generaron varias emociones, por ejemplo: la pérdida de una evaluación en el colegio puede hacernos sentir tristes -especialmente si nos esforzamos-, pero, también nos puede hacer sentir enojados, porque no logramos lo que esperábamos; entonces podrá el jugador poner la tristeza y unirlo con el enojo o la rabia. Ganará el jugador que logre quedarse sin fichas más rápido y que haya realizado cada movimiento con situaciones reales que hayan permitido hacer una reflexión en torno a la manera en que fue expresada la emoción en la experiencia mencionada.

Estos son algunos juegos que permiten abordar pautas de autocuidado. Recordemos que no solo se trata de enseñar, debemos practicar comenzando en casa al garantizar la protección y respeto de los menores de edad. Jugar no sólo se trata de que algo sea divertido, sino que también nos permita aprender que en familia. Sí es posible prevenir el abuso sexual infantil ¡Únete a esta gran causa!
