Factores de riesgo asociados al suicidio en niños, niñas y adolescentes

Según Cañón (2011), se estima que en el año 2020 las víctimas de suicidio podrían ascender a 1.53 millones y de 10 a 20 más personas realizaran intentos de suicidio, lo que implica una muerte cada 20 segundos y un intento cada 1-2 segundos, aproximadamente. En lo referente a la población juvenil o adolescentes, este fenómeno es uno de los temas menos abordados en la literatura, situación que es preocupante considerando los notables aumentos de la tasa de suicidio en los últimos años. Teniendo en cuenta que este es un problema de salud pública, es importante que los profesionales y familiares tengan en cuenta los signos de alarma y los factores de riesgo, para así prevenir posibles casos de suicidio en un futuro.

En esta publicación nos enfocaremos en los factores de riesgo que pueden estar asociados al suicidio en niños, niñas y adolescentes, principalmente.
En primera instancia, existen una serie de antecedentes como la depresión, el abuso sexual o la disfunción familiar, sumado a algunas situaciones cuya identificación es difícil de realizar debido a que en estas etapas del ciclo vital los niños o adolescentes no han desarrollado mecanismos para manejar las frustraciones o para tener una adecuada resolución de conflictos.

De la misma forma, en la etapa de la adolescencia, Álvarez, Calas, Román, Sánchez y Fajardo (2017) afirman que según diversos estudios, la ideación suicida puede darse porque en este periodo hay un incremento de las presiones o responsabilidades que generan tropiezos por la inexperiencia e inmadurez del joven, lo que puede desencadenar en momentos de angustia o frustración, lo cual puede convertirse en un factor de riesgo para que se lleve a cabo un acto suicida. Por otra parte, se considera que fenómenos como la globalización y el avance de las tecnologías de la información y la comunicación pueden influir en esta situación, debido al estrés que produce un ritmo de vida más rápido, los conflictos de poder y la competencia permanente entre las personas.

Otros factores de riesgo son: Cañón (2011) y Cortes (2014)

A nivel familiar:

  • Ausencia del padre en la dinámica familiar.
  • Cambio de domicilio
  • Conflictos intrafamiliares o percepción del joven de la falta de apoyo familiar.
  • Alteraciones en las relaciones dentro y fuera de la familia.
  • Incumplir con las expectativas depositadas por los padres, maestros u otras figuras significativas.
  • Independencia: Lucha por su identidad, cambios en el estado de ánimo constantes.

A nivel social:

  • Pérdida de un familiar o un amigo por suicidio.
  • Fácil acceso a armas de fuego.
  • Consumo de sustancias psicoactivas.
  • Sometimiento a amenazas de muerte o golpizas.
  • Pobreza o condiciones socioeconómicas de vulnerabilidad.
  • Aceptación del suicidio como una de las formas de solucionar los problemas entre los amigos o el grupo al que pertenece el niño o adolescente.
  • Presión social de cometer suicidio ante determinadas circunstancias o situaciones.

A nivel escolar:

  • Problemas con la autoridad escolar
  • Separación de amigos, compañeros de clase, novios o novias.
  • Exigencia elevada de padres y maestros durante el periodo de exámenes.
  • Analfabetismo y bajo rendimiento o deserción escolar, mal manejo del tiempo libre.
  • Ser motivo de burlas en la escuela.
  • Bajo rendimiento académico.

A nivel físico:

  • Trastornos de la alimentación.
  • Embarazos a temprana edad.
  • Alteraciones del desarrollo puberal: Menarquia precoz, discapacidad o retardo mental.

Uno de los factores más importantes y sobre el cual queremos enfatizar es el del Abuso Sexual. Según un estudio realizado por Cañón (2011) algunos de los efectos a largo plazo que esta situación tiene sobre las víctimas son: Trastorno por estrés post traumático, depresión, cefaleas, trastornos gastrointestinales y disfunción sexual. De la misma forma se ha identificado que la ideación suicida es mucho más frecuente en mujeres víctimas de abuso sexual. (Cañón, 2011)

En fundación red consideramos fundamental que tanto padres de familia como docentes estén educados e informados sobre los factores de riesgo asociados al suicidio, ya que de esta manera pueden detectar algunos signos de alarma y tomar acciones al respecto no solo con sus hijos, sino con sus estudiantes o personas allegadas. Por esto, los invitamos a continuar obteniendo información a través de nuestras redes sociales y de los talleres mensuales que se realizan en las instalaciones de la fundación.

Cañón Buitrago, S. (2011). Factores de riesgo asociados a conductas suicidas en niños y adolescentes. Archivos de Medicina (Col), 11 (1), 62-67.
Cortés Alfaro, Alba. (2014). Conducta suicida adolescencia y riesgo. Revista cubana de Medicina General Integral, 30 (1), 132-139.

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