Juntos en la prevención de la explotación sexual comercial en viajes y turismo

Llegó la temporada de vacaciones, tradicionalmente junio, julio, diciembre y enero, son meses en los cuales las familias viajan para compartir, disfrutar de nuevos lugares y cambiar la rutina. Aunque la pandemia cambió muchas dinámicas, los picos epidemiológicos han mostrado que ciertos hábitos no, entre ellos, las oportunidades de viajar, salir y compartir en familia, ello como una forma de adaptación a la nueva normalidad.

Es justo ese escenario de viajes y turismo el que permite el desarrollo económico de muchas comunidades y sectores del país; no obstante, también facilita una terrible forma de vulneración de los menores de edad: la explotación sexual comercial en viajes y turismo, por ello abordaremos este tema en nuestro blog del mes, como una invitación a promover el turismo responsable y rechazar de manera contundente este delito y no sólo proteger a nuestros hijos sino también, a los niños, niñas y adolescentes a nuestro alrededor. 

¿Qué entendemos por turismo responsable? Es la actividad turística en equilibrio con los ámbitos social, medioambiental, económico y cultural; la práctica responsable del turismo da como resultado el desarrollo de las comunidades y su entorno. El Estado promueve mediante programas y acciones las buenas prácticas del turismo garantizando el desarrollo integral del país.

¿Y qué es la explotación sexual comercial en el contexto de viajes y turismo? Aunque en nuestro periódico jurídico y en otras secciones de nuestra página web hemos compartido esta definición, para quienes nos leen por primera vez y, quienes quizás, desprevenidamente no recuerdan de qué se trata este delito, brevemente recordamos que aunque en muchos escenarios se habla de turismo sexual, la expresión correcta es explotación, precisamente porque los menores de edad son vinculados y  utilizados por redes de personas inescrupulosas, para así intercambiar bienes o recursos económicos a cambio de la realización de actividades sexuales con terceros, que en el contexto de viajes y turismo, se aprovechan de la infraestructura confortable y cambiante así como de su anonimato, para explotar a los niños, niñas y adolescentes de la región. 

Existe una clara relación entre el turismo y la ESCNNA cuando en los destinos turísticos existe el ofrecimiento de los niños, niñas y adolescentes; sumado a una demanda por parte de viajeros que los utilizan sexualmente. Los explotadores se valen de las facilidades que ofrece la industria turística como los hoteles, bares y clubes nocturnos entre otros, que se convierten en lugares de contacto y de explotación.

Entonces ¿cómo ayudar? ¿Qué hacer? Hay muchas formas de hacerlo. En Colombia existen leyes que no sólo determinan el castigo a quienes hacen parte de esta cadena de explotación sexual, sino que, además, define específicamente las obligaciones de los diferentes actores involucrados en el sector turismo en lo que a prevención de este delito refiere. Nuestro propósito mediante la publicación de este mes, es invitar a nuestros lectores a conocer y exigir que los diferentes operadores dentro del sector turístico, cumplan con los requisitos exigidos por la Ley y así, rechazar todo acto de violencia contra niños, niñas y adolescentes. Si aplican estas normas con tus hijos, también cuidan a los menores de nuestra sociedad. 

Recomendaciones para establecimientos de alojamiento 

Los hoteles, hostales y demás establecimientos que tengan como finalidad brindar hospedaje o alojamiento a viajeros, deben implementar las siguientes medidas preventivas:

  • Al momento de realizar la reserva: Quien toma su reserva, debe preguntar si se hospedaron menores de edad, en cuyo caso, le deben informar qué documentos se requieren para el registro correspondiente.
  • En la recepción, deben solicitar identificación tanto del adulto como del niño, niña y/o adolescente, de manera que sea posible verificar el grado de parentesco. En caso de no haber parentesco alguno, solicite el documento de autorización de los padres autenticado, en el cual se autorice o se informe que el menor de edad se aloja en compañía de otra persona mayor de 18 años con el conocimiento de sus tutores. 
  • El personal de servicio a la habitación o trabajadores que estén en zonas comunes, deben estar alertas del trato entre menores de edad, entre otras: consumo de alcohol, sustancias psicoactivas, y/o prácticas sexuales. Si esto sucede, favor informar a las autoridades correspondientes. 
  • En las habitaciones y/o áreas comunes del lugar, el establecimiento debe publicar por el medio de su preferencia, normas de protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.
  • Si el establecimiento tiene habilitado Wifi para sus huéspedes, este debe tener bloqueados los accesos desde Internet a páginas relacionadas con prácticas sexuales con menores de edad. 

Recomendaciones para agencias de viajes

Si usted organiza sus actividades turísticas por medio de una agencia de viajes, por favor revise lo siguiente:

  • En la publicidad, deben tener anuncios persuasivos relacionados con la Explotación Sexual Comercial de menores de edad en Colombia, los cuales deben ser específicos en ello, de manera que sea claro que se trata de un delito. 
  • Al realizar la reserva, la agencia debe confirmar si en viajarán menores de edad, en cuyo caso, le deben informar qué documentos se requieren para el registro correspondiente, con la finalidad de acreditar la relación familiar. 

¿Y los guías de turismo tienen alguna responsabilidad? Claro que sí, también hacen parte de la cadena productiva y, por ende, con su labor pueden proteger a los menores de edad. Por ello, su guía turístico debe: 

  • Advertir a los turistas, durante el protocolo de bienvenida, las políticas establecidas por el Gobierno Nacional en materia de prevención, informe que el delito de la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes – ESCNNA
  • Abstenerse de realizar cualquier sugerencia o promover entre los viajeros, actividades de tipo sexual con menores de edad 

Los bares y discotecas deben prohibir el ingreso a su establecimiento y expendio de bebidas embriagantes a personas menores de 18 años. 

Si viaja a través de transporte terrestre, dentro del vehículo debe haber información alusiva a las campañas de prevención de la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes; abstenerse de trasladar o prestar servicios para el desplazamiento de personas mayores de edad a establecimientos donde se promueva el desarrollo de actividades sexuales que puedan facilitar el contacto con personas menores de edad. En el caso del transporte local en la ciudad de destino, los taxistas o conductores de las plataformas, pueden ser parte de la cadena de explotación al ser intermediarios, tal que, aunque no tengan contacto físico directo con las víctimas, si facilitan la ocurrencia del delito, cuando orientan a los viajeros o turistas a lugares en los cuales explotan a los menores de edad.

Por otra parte, si en la ciudad en la que se encuentra es testigo directo de una situación de explotación de menores de edad, no dude en denunciar. Lamentablemente muchas veces normalizamos esta forma de violencia, pero de la respuesta social y la contundencia de nuestras acciones, también depende la erradicación paulatina de este delito, además de la defensa y oportunidad de restablecimiento de los derechos de las víctimas, que, en el contexto de viajes y turismo, quizás sea la única. 

La denuncia se puede realizar a través de la App Te Protejo o de la página web www.teprotejo.org, espacio especializado en la recepción de denuncias de este y otros delitos de los que pueden ser víctimas los niños, niñas y adolescentes. Esta herramienta, permite, además, total confidencialidad del denunciante, aspecto que, en la gran mayoría de oportunidades, se considera una barrera para informar a las autoridades, las situaciones de vulneración que observamos. 

Desde la Fundación Red, hacemos un llamado a toda la comunidad para que oportunamente denuncie todas las situaciones de explotación sexual, se trata de vencer los temores, las barreras y los prejuicios, la explotación sexual no aporta de manera alguna al turismo de la ciudad en que sucede, así que seamos visitantes, turistas o residentes, lo más importante es proteger a nuestros niños, niñas y adolescentes, es responsabilidad de todos.

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